"Teresa de Calcuta perdió la fe" es el título exagerado de un artículo de
elpais.com:
La Madre Teresa de Calcuta, premio Nobel de la Paz, tuvo durante casi 50 años dudas de fe, según informa hoy la revista Time Magazine, difundida por la web de la Cadena SER, en base al contenido de cartas aún no publicadas.
Confesiones al recibir el Nobel
El 11 de diciembre de 1979, la madre Teresa de Calcuta viajó a Oslo (Noruega). Vestía su habitual sari azul y calzaba, de manera desafiante, sandalias que dejaban sus pies al descubierto en una ciudad que en esas fechas registra temperaturas bajo cero. Agnes Bojaxhio, su verdadero nombre, se había trasladado a la ciudad nórdica para recibir pocos días después el Premio Nobel de la Paz. La suya era una trayectoria dedicada a los más desfavorecidos, ante todo alimentada por sus férreas creencias cristianas. Pero Teresa de Calcuta tuvo dudas, incluso entonces. Luego reconocería que la incertidumbre la acompañó a lo largo de 50 años. En una carta remitida al reverendo Michael van der Peet tres meses antes de recibir el reconocimiento internacional, Teresa confesaba a su amigo: "Jesús tiene un fuerte amor por ti. Pero por mí? los silencios son demasiado. Miro y no veo. Escucho y no oigo. Te pido que reces por mí. Ruégale que me eche una mano".
Seguramente ésto va a causar polémica en la soberbia iglesia católica, pero éste es mi modo de ver las cosas:
Teresa de Calcuta nunca tuvo la certeza, la seguridad de sus convicciones religiosas y aún asi realizó semejante servicio a la humanidad, un acto que realmente la convierte en una santa, más que antes, y más que a cualquier fanático de la doctrina.
Opinión de un ateo con espiritualidad.